Para empezar dejar que me postule como un gran defensor del flat design. Me parece que, después de una época de webs sobrecargadas con miles de gráficos, reflejos y degradados, es una gran contraposición que ha intentando devolver al contenido la importancia que debe tener y, de paso, generar webs más livianas con una carga mucho más rápida.

Hemos demostrado, como industria, que el estilo de diseño limpio y minimalista funciona perfectamente en el entorno web. Gran parte de su éxito se debe a que hemos dejado una gran cantidad de exceso de equipaje (lleno de kilobytes pesados), y ahora estamos ayudando a crear una mejor web de cara a su usabilidad. Los tiempos de carga de la página se han reducido, y es posible tener una gran experiencia web desde cualquier smartphone (incluso de gama abaja).

Pero en contraposición encontramos que  hay una tendencia creciente de los diseños de llegar a ser “demasiado planos”. El estilo se esta volviendo populista y, aunque tiene una gran aceptación por los usuarios, existe el peligro que olvidemos que la gráfica de las webs se han de adecuar a la marca que representa y a su contenido

Esta práctica minimalista y racional ha inundado nuestras pantallas convirtiéndose en una tendencia que se aplica de manera masiva por la gran aceptación social que tiene sin racionalizarla. De esta manera se ha vuelto a poner la forma por encima de la función que, a mi entender, es lo que pretendía este estilo.

De esta manera ya le han empezado a salir detractores con artículos muy interesantes como los que podemos leer en Collective Ray [en] o en Ricky Synnot [en] (que han inspirado este post).